De PoliCias


- ¿No es imposible que un policía pueda convertirse en un revolucionario y viceversa?
- No un verdadero policía.
- ¿Acaso pertenece usted a una especie en particular?
- En cierto modo, si, como mis colegas soviéticos o chinos.
- A ellos no le conocemos, usted trabaja en nuestro país.
- Sea como sea, tenemos la vocación del orden, lo que significa que no nos gustan los cambios, somos conservadores.
- ¿No que muchos se hacen polis porque tienen hambre, no por vocaciones?
- Si, pero se convierten en policías, mientras otros con hambre se hacen ladrones.
- ¿Cree que el hambre da posibilidad de elegir?
- Creo que un hombre, uno de verdad, siempre elige. ¿Usted no?
- No. No, no creemos en hombres de verdad. Creemos en hombres con derecho a la igualdad, a la necesidad, a la posibilidad de organizarse en una sociedad más justa, más feliz.
- Yo también creo en esas cosas.
- No, usted no cree en eso, acepta la desigualdad defiende los privilegios, en el fondo es en la propiedad en lo - que cree. Su orden moral es la explotación de una mayoría por una minoría.
- Explotación… la gran palabra. ¿Por qué? ¿Qué gano yo en el plano personal?.
- La ilusión de ser usted también un patrón y no lo que es, es decir, un lacayo. 

Estado de sitio 
Costa Gravas

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