Un caballo

Soy un caballo
Indómito impenitente
Un caballo cierto inverosímil
Haciendo mía una carrera delirante
Insolentando cábalas
Estrechando mis crines con tormentas
Rompiéndome los cascos entre piedras
Perdido el norte
Por una memoria roja y asombrada
Surcando praderas con huellas de patas empolvadas 
y mi estiércol
signado por la hierba
con ríos de sudor sin cauces
Regando espigas muertas

Soy un caballo
Con sensación de brasas en el cuerpo
Que degüella al viento con el cuello
Vibrando a cada paso
Con un furor extraño
Con ese olor a lejanías
Con aquel lujo inútil de tener la sangre hirviendo

Y vivo un vértigo perpetuo
Derrocho violentamente adrenalina
Amo el sol
Y soy amante ciego de aguaceros
Del relámpago y la brisa
Me muevo ardiendo bajo este vientre azul
tan cóncavo y perfecto

Soy un caballo
Una rara suerte de huracán      cayendo por el suelo
y levántandome
Bordeando abismos
Ventilando ironías
Un caballo que ama con estrépito
Sin adormecer instintos
Un caballo que espera finalmente
Una metamorfosis dura hacia la nada
Y un galope sereno hacia el silencio

Voy hiriendo mis ancas
Sin sangre ni anestesias
Lamiendo mis heridas
Con escrupulosa exactitud
Sufriendo una agonía casi humana
Mientras que en instintivo gesto
Mastico yerbas secas
Mecidas de este a oeste
Y voy errante y voy errando
Altivo en mi locura
Sudando gastándome
Pasando apresurado por orillas siempre eternas
Sumiéndome gigante en el misterio

Sin frenos ni riendas ni destino
Mi andar se torna recio
Las espinas del camino son espuelas
Sin par me vuelvo eléctrico
E indecisas mis orejas no escuchan mas al trueno
mis ojos condolidos agravan su mirada
Sin medir riesgos en los desfiladeros

Y se hace piel el pelo
Cuando comprendo que
Soy apenas un cuadrúpedo en silencio
Alucinando una confusa majestad
de mi sombra sin un reino

Y están presentes 
curvadas flautas de bambú
en circulo perfecto

Mi rumbo está perdido
Mi norte yace muerto
Atravieso a ciegas una alfombra trajinada
por los otros Y mis marcas que son nada
se quedan prisioneras de un desierto
Vadeo un río y
Y nada mas parece que yo estuviera huyendo
De mi sombra de mis vicios
Y de pronto un relincho quebrando este silencio
Bajo el manto que hice mío y que me abriga
A mi tan grande tan blanco tan mojado
Y a la mañana no soy mas que evocación de
un frívolo placer
Un zoológico secreto de alquimistas 
El sustento de alguna tarde de buitres
con anemia
O el objeto del deseo de potrancas
confundidas en corrales con su celo

Soy un caballo triste 
Mezclado con sigilo 
con extrañas variedades de huesos
de animales muertos de hace tiempo
Mimetizando un cuerpo largo y tenso
Con infinitas carreteras
con los frutales colores de un semáforo
O con la estúpida altivez de rascacielos

Hay ironía en mi pellejo
Hay dolor en mis temblores
Hay orgullo y junto a mi hay ángeles y espectros

Soy un caballo solo
Tal vez triunfante tal vez vencido
Con los músculos de piedra esqueleto de hierro
y el corazón de carne
Sin un corral
Sin amos
Corriendo desbocado una sorda carrera
Porque una noche hace ya un tiempo
Bebí de un manantial sagrado
Y comprendí que esa carrera loca
Era una forma venerable de morir.



Marita TroianoDe: Mortal in Puribus , 1996

Ahora que ya no soy más joven

Ahora que ya remonto la mitad del camino de mi vida,
yo que siempre me apené de las gentes mayores,
yo, que soy eterna pues he muerto cien veces, de tedio, de agonía,
y que alargo mis brazos al sol en las mañanas y me arrullo
en las noches y me canto canciones para espantar el miedo,
¿qué haré con esta sombra que comienza a vestirme
y a despojarme sin remordimientos?
¿Qué haré con el confuso y turbio río que no encuentra su mar,
con tanto día y tanto aniversario, con tanta juventud a las espaldas,
si aún no he nacido, si aún hoy me cabe
un mundo entero en el costado izquierdo?
¿Qué hacer ahora que ya no soy más joven
si todavía no te he conocido?



Piedad Bonnett

No es brava, pero muerde callada







Internado Judicial “San Francisco de Yare”
Estado Miranda, 2008.



Esta es la historia de una cachorra llamada Sacha, yo soy su dueño, Luis. Ella nació en el penal de Yare II en el año 2004, al dueño le decían "Pasito", era un lucero, cuando "Pasito" fue llevado al penal de Rodeo II me encargué de ella, eran varios cachorros, los hermanos de Sacha, Nacho, Malandro, Anastacia, la Catira, Angélica, y Linda, la mamá de Sacha.

Cuando los amigos inconversos estaban bajo las drogas empezaban a disparar contra los cachorros, y un día Sacha fue herida y tuvo que salir del área donde estaban los demás cachorros, le partieron las dos patas de atrás, ella se fue por un tiempo para el área de los trabajadores donde fue curada, luego empezó a subir para la iglesia, hasta que "el principal", me dijo: Luis, cuida a Sacha, si sale te la mato, ¿okey?. Yo le pregunté: "¿si la tengo en la Iglesia no me la matas? y respondió "No!" Bueno, pasaron los días, Sacha se fue recuperando, y meses después ella se quedó conmigo, el pastor de la iglesia me dijo que no podía tener a Sacha en mi cuarto, yo no le hice caso, en el mes de agosto fui bautizado en agua, ese día Sacha dio a luz a 7 cachorros, 3 machos y 4 hembras.

Luego toda la población fuimos trasladados a Yare I por razones de remodelación del penal, ella se quedó en Yare II. Una semana después nos volvimos a ver por la tela del penal, gracias a un compañero que le decíamos Wayú que la vio y me avisó, la rescatamos y ahora está conmigo, tengo tres años y ocho meses aquí y Sacha todavía está conmigo, gracias a Dios.

Lleva cuatro partos de lo que va de cautiverio, y es buena "garitera", no es brava pero muerde callada, en este año del 2008 el 24 de julio para ser más específicos, salió encinta, pero tengo ganas de mandarla a la calle con la señora Juana Pacheco, mamá de los Machado, es una señora muy buena, son tantas cosas que no sé como voy a olvidarla. En el tiempo que llevamos presos ella es mi mascota, mi pana, mi costilla, mi paño de lágrimas, mi fiel amiga, mi compañera, mi causa. Si tenemos comida comemos, si no tenemos son cosas de la prisión.

Luis Moreno

Región de Venezuela


Tierra de escarabajos de luna, 
sola de palmeras
dispersas en una leyenda oscura, 
profunda de aguas astrales,
espacio de brujos
que ven el azul de la madrugada
en los ojos de una culebra
escondida en los helechos.


Vicente Gerbasi.