Nuestra señora de los pericos


Por un viejo camino de piedras se llega a la Mata
Entre Valera y Sabana Libre está el punto
En la Mata vivía una señora sola y extraña
y su casa era una casa con huerto y gallinero
y una jaula de pericos
Ella no podía vivir sin sus pericos
Los sábados de madrugada bajaba con su cesta de huevos
y hortalizas para venderlos en el mercado de Valera
Su paso por la calle Córdoba era un asombro
Ella no podía vivir sin sus pericos
Antes de salir de su casa
en dos taparas agujereadas metía los pericos
y cada tapara era una teta suya
Los sábados uno de nosotros tenía que vigilar
su llegada por la vía del cemeterio
Cuando la noche era casi día y vista de lejos
a quien le tocaba vigilar corría por todo el barrio
llamando a gritos de puerta en puerta

LEVANTENSE LEVANTENSE
YA VIENE LA VIEJA DE LOS PERICOS YA VIENE

Entonces nos levantábamos y por las rendijas
de las ventanas la veíamos pasar con su sombrero alado
y su vestido de flores y su cesta y su dignidad
y un gran escándalo en el pecho


Chino Valera Mora

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